viernes, 20 de marzo de 2015

La cara oculta de internet

Drogas, pornografía, tráfico de órganos y armas, contrato de sicarios... son las primeras palabras que se nos pueden venir a la cabeza cuando oímos hablar de la darknet o red oscura. También conocida como deep web.
La historia de este “lugar” comienza en 2002 de la mano de 4 ingenieros de Microsoft que dieron una conferencia sobre el tema. Esta determinó que es imposible detener el tráfico de contenidos con derechos de autor a través de esta red.
Se trata de un conjunto de redes privadas que funcionan encriptadas en la red. A ella podemos acceder a través de aplicaciones y protocolos determinados. Un usuario normal de la red no puede (o no sabe) como llegar a ella porque no podemos entrar usando los buscadores normales o direcciones www. Sus url suelen tener formato htttp://******.onion/. Se monta sobre la red pública, por lo que usa la conexión a internet, pero es invisible para el público habitual.
Lo que se garantiza en esta red oscura es el anonimato. A través de navegadores como Tor (The Onion Router) puedes navegar sin que nadie sepa quién eres o desde dónde lo haces. En las redes habituales toda esta información se conoce gracias a la IP. En un primer momento solo buscadaba garantizar eso, el anonimato, pero con el tiempo se ha convertido en un lugar para comprar, vender y disfundir productos y contenidos ilegales, pero en ella podemos encontrar también foros, correos, libros, películas, humor político... es decir, con ella tenemos total libertad de expresión y acceso a contenido que, por motivos de derechos de autor, se nos hace difícil de conseguir por redes más convencionales.
Hoy en día existen muchos más navegadores a parte de Tor conocidos como ciberarrabales.

Según los últimos estudios (realizados por un equipo de la universidad de Portsmouth) existen 80.000 sitios ocultos en Tor. Ninguno existe durante largo tiempo. La gran mayoría están dedicados a la venta de droga. También entre los cinco más comunes estaban mercados clandestinos, sitios de fraude, servicios de correo electrónico y sitios de negocios con la moneda virtual Bitcoin.
A pesar de la poca cantidad de material con pornografía infantil, la mayor parte del tráfico de la red se dedica a ello (un 75% según el estudio). De este porcentaje no se pudo determinar cuántas personas en realidad participaban en la red, podría haber un gran número de máquinas.
Se dice que solo el 4% de la información disponible se encuentra en la red, el 96% lo encontramos en la darknet.

Si alguno quiere adentrarse en ella basta con descargarse un programa para proteger la identidad. Eso sí CUIDADITO. Aquí podemos encontrar contenidos violentos y peligrosos y si no contamos con amplios conocimientos sobre informática podemos ser descubiertos aun estando en un lugar donde prima el anonimato. Además, el FBI ha comenzado a vigilar su actividad. Otro peligro es un nuevo tipo de cibercrimen donde gente experta en la red roba la identidad digital.



2 comentarios:

  1. Ciertamente hay que tener cuidado con esta faceta oculta de Internet. Es asombroso la cantidad de cosas que se pueden llegar a hacer por medio de estas tecnologías y tan hipócritas, como por ejemplo el tráfico de órganos o la pornografía infantil.
    Considero que debería existir un mayor control en la red respecto a este tipo de actividades, teniendo en cuenta que, debido al gran abuso que hacemos todos actualmente de ella, podemos salir muy afectados. Al menos el FBI ya ha empezado, pero creo que con ello no es suficiente y habría que incrementar nuestra seguridad digital.

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  2. Muy curioso el contenido de tu entrada, así como inquietante. Por un lado, como bien dices, puede ser un lugar peligroso bajo el que se esconden los peores vicios de la sociedad y debe ser regulado y controlado, aunque por el momento no se sepa bien cómo. Por otro lado, las informaciones culturales o artísticas difíciles de obtener por los derechos de autor y el negocio de las editoriales y demás intermediarios puede resultar positivo encontrarlo libre en la deep web (no tanto para los autores o sus colaboradores, pues sigue siendo una estafa, pero sí para los lectores ávidos de cultura y conocimientos)

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