viernes, 13 de marzo de 2015

EQUILIBRIOS ENTRE LO DIGITAL Y LO ANALÓGICO

El viernes pasado (6 de marzo) se me olvidó el móvil en casa. Lo cierto es que llegué a “sufrir” en cierta manera porque no sabía cómo iba a pasar todo un día sin él. Entonces me acordé de este blog y empecé a pensar en cómo nos afecta la tecnología.
Se me vino a la cabeza mi prima pequeña (tienen 2 años) jugando con una tablet el día de su cumpleaños como si hubiera nacido sabiendo cómo usarla (pues aprendió de forma muy rápida). También pensé en esas comidas familiares del domingo o reuniones con los amigos en las que predominan más los mensajes por whatsapp que el diálogo entre los que estamos ahí o ese paseo por el pueblo que pasé haciendo fotos simplemente por querer subirlas a las redes sociales después.
Con esto quiero decir que la tecnología ha invadido nuestro mundo y cada día se sigue reinventando para seguir teniéndonos en sus redes, y cada vez nos atrapa antes. Parece que estamos inmersos en ellas y más preocupados por que el mundo sepa qué pasa en nuestras vidas que por disfrutar verdaderamente de ellas.
Me asustó pensar en la deshumanización que podríamos sufrir si estamos más preocupados por estar conectados con una máquina que por conectar con las personas de forma real, es decir, más allá del mundo digital.
Por suerte, todos estos miedos se me pasaron. Mi prima al final dejó de lado la tablet y se puso a jugar más entretenida con el papel que envolvía el regalo (como yo misma hacía cuando era un bebé). Una persona en el grupo alzó la voz pidiendo que nos alejáramos de los aparatos electrónicos, y la gente (no sé si por vergüenza o por verdadera convicción) lo hizo. Y yo sobreviví estando todo un día sin móvil.

Así, a pesar de que a día de hoy la tecnología es necesaria para prácticamente todo, me di cuenta de que sí es posible que haya un equilibrio entre el mundo digital y el analógico.

martes, 10 de marzo de 2015

LENGUAJE FALSO

En la actualidad, las nuevas tecnologías han invadido nuestras vidas, para bien o para mal, pero es sin duda una cuestión evidente. Prueba de ello se encuentra en que todas las personas disponemos, hoy día, de un teléfono móvil, incluso aquellas que no tienen un poder adquisitivo demasiado alto. Sin embargo, esta prueba nos pone de manifiesto que la sociedad en su conjunto se está volviendo dependiente de las nuevas tecnologías, ya que ni siquiera las personas que se encuentran en un nivel socioeconómico bajo pueden prescindir de ellas. No obstante, es cierto que en un mundo globalizado como en el que vivimos es necesario estar comunicado en cualquier momento y, lo más importante, con cualquier parte del mundo. El principal problema es que esta dependencia puede afectar a las relaciones personales, puesto que el nuevo mundo de la tecnología ha modificado el lenguaje habitual, generalizando el lenguaje propio de las cartas románticas.
Para analizar este último punto es necesario tener en cuenta que en nuestra vida cotidiana solemos mandar numerosos mensajes utilizando un lenguaje que, indudablemente, seríamos incapaces de utilizar cara a cara con otra persona, quizá porque sea demasiado íntimo, cariñoso, agresivo, etc. Por tanto, lo que le comunicamos a una persona por medio de las nuevas tecnologías no es totalmente cierto, basta con tener presente el típico caso de dos personas que hablan por WhatsApp para quedar una tarde, puesto que una de ellas está muy interesada en encontrarse con la otra con la intención de ponerle al día de todo y disfrutar de su compañía, para que cuando se produzca dicho encuentro, la persona que ha mostrado tanto interés por disfrutar un tiempo de su acompañante no pueda estar sin usar el teléfono durante más de un minuto.
Por tanto, debemos ser conscientes de que lo que damos a entender a una persona a través de la telefonía móvil o las redes sociales no lo demostramos cuando la situación lo requiere. De este modo, la autoestima de las personas se puede ver alterada, puesto que la nuevas tecnologías llevan a ignorar a los individuos como si el hecho de que no se contestaran a los mensajes en el momento exacto fuera a suponer un crimen: el mensaje siempre estará ahí, por el contrario, la posibilidad de disfrutar de esa persona se esfuma en el instante.
Dicho esto, ¿consideráis que las nuevas tecnologías pueden minar las oportunidades que nos da la vida de disfrutar de ciertas experiencias con otras personas simplemente por la dependencia que estas están generando en la sociedad a través de sus innovaciones?