Las
nuevas tecnologías nos acercan a nuestros seres queridos, nos
permiten mantener el contacto con personas que trabajan en otras
ciudades, que viven en otros países o que estudian en otros centros
alejados físicamente de nosotros. Es cierto que sin las redes
sociales que se han desarrollado en los últimos años sería muy
difícil adaptarse a nivel social al mundo globalizado en el que
vivimos, pues cada
vez con más frecuencia el mercado laboral nos insta a desplazarnos
lejos de nuestro lugar de origen. Sin embargo, pueden convertirse en
un verdadero infierno si las utilizamos de manera incorrecta, ya sea
de forma obsesiva o para fines que no son éticos o legales. En
pareja, por ejemplo, puede ser un motivo de desgaste y un punto de
celos y rencillas constante el tema de las redes sociales tales como
Twitter,
Facebook o Instagram, donde
los usuarios comparten imágenes, vídeos y comentarios on
line. En
estas redes, un
me gusta o
un
favorito puede
desatar los celos en pareja, que no vienen sino de la inseguridad. Un
caso aparte es Whatsapp,
una aplicación de mensajería instantánea. ¿Qué diferencia hay
entre que una persona exprese vía internet su simpatía por otras
personas o sus aficciones a que lo haga en persona o lo comente con
sus amigos?
En
ocasiones se utilizan estas redes sociales para ejercer control sobre
las personas de nuestro entorno, pero sobre todo sobre nuestra
pareja, ya que el sentimiento de posesión está muy arraigado en el
subconsciente colectivo. Parece que si sales con alguien, pasa a ser
de tu propiedad y según los datos, son las mujeres las que salen
peor paradas en estos casos de acoso en la red por sus parejas. No se
trata de un hecho aislado o una simple anécdota, los gobiernos están
empezando a tomar medidas para esta lacra social. Por ejemplo, con el
lema 'Cuéntalo, hay salida para la violencia de género', el
Ministerio de Sanidad del Gobierno de España ha lanzado una campaña
contra el control ejercido por parte del hombre sobre la mujer a
través de sus aparatos electrónicos, por ejemplo el teléfono
móvil.
Según los periodistas de mediaset.es
“Los
últimos estudios han revelado un aumento muy alarmante de la
violencia de control y las actitudes sexistas entre los adolescentes,
muchas de ellas manifiestas a través de las nuevas tecnologías y
los teléfonos móviles.”
El
mal uso de las redes aumenta las vías para ejercer abusos machistas
sobre las mujeres. Son datos a tener en cuenta, pues el control de
las amistades, de las salidas de casa, de los comentarios de su
pareja son el primer escalón en la terrible carrera de la violencia
de género. Estos comportamientos derivan en altos porcentajes de
muertes: en 2014 fueron asesinadas 51 mujeres en España por
violencia de género y desde 2001, según el periódico El
País, hay
contabilizadas 864 muertas.
Algunos
de los ejemplos siguientes se dan en situaciones corrientes entre
personas de diferentes edades y género y son vistas como algo normal
o no tan grave como si se realizase fuera del mundo virtual, es
decir, cara a cara.
A) Lucía: No me lo puedo creer, ya le ha dado Mario 'me
gusta' a la foto de Facebook de Sandra otra vez. ¿Se creen que soy
tonta y que no lo veo? (Sandra, Mario y Lucía son
personajes en la historia contada para ejemplificar y esclarecer los
celos y el control que se ejercen, a veces sin conocimiento de causa,
a través de las redes sociales. En este caso es Lucía, una chica,
la que intenta controlar a Mario, su pareja, a través de las redes
porque indaga sobre lo que su compañero sigue en internet o lo que
hace con sus aplicaciones móviles personales. Esto muestra como no
solo son los hombres los que tratan de controlar a las mujeres, sino
que todos estamos dejándonos llevar por la euforia de las nuevas
tecnologías perdiendo de vista los derechos de la persona y lo
importante que es la privacidad y los derechos individuales como la
dignidad o el derecho a expresarse libremente).
B) Si no me dejas ver lo que le has escrito en whatsapp
es que no me quieres o me estás engañando. (el correo
personal es algo íntimo y cada individuo puede hacer uso de él sin
coacciones externas para hacerlo público)
C)La última conexión de whatsapp es a las tres de la
mañana y dejamos de hablar a las doce, ¿con quién hablabas si no
es conmigo? (otro ejemplo de control desmedido, cada
persona es libre de hablar con quien quiera tanto cara a cara, como
por las redes sociales. Sin embargo, en persona sería detectado como
un signo de maltrato psicológico o nos negaríamos más fácilmente
a ceder ante este abuso, mientras que a través de las redes es algo
usual y que pasa casi inadvertido).
D)¿Qué
llevas puesto hoy? Mándame una foto, ya sabes que no me gusta que
vayas enseñando por ahí lo que es mío (De la misma
manera que en el ejemplo anterior pero esta vez de forma más
explícita, es un caso claro de maltrato psicológico que suele ser
ejercido, además, contra las mujeres por tradición histórica y por
el machismo que impera aún hoy en nuestra sociedad.
Las
redes sociales son un instrumento muy útil para la comunicación
humana, pero un mal uso o un abuso puede derivar en comportamientos
opresores que no son otra cosa que atentados contra los derechos
individuales de la persona contra la cual se ejercen, sea mujer u
hombre.
Cuanta razón, el uso de las redes sociales se nos va últimamente de las manos y vivimos alienados con las redes sociales y pendientes del móvil de si recibimos algún Whatsapp o algún mensaje por cualquiera de las redes sociales, nos enganchamos hasta tal punto que las redes sociales nos controlan a nosotros y haces que otras personas nos controles. Por eso esta entrada está genial en mi opinión expresa lo que en realidad está pasando hoy día.
ResponderEliminarLaura, en mi opinión llevas muchísima razón. Tu comentario hace referencia a una situación que está a la orden del día, ya que la violencia de género, un caso que hay que erradicar, se produce por diversas vías y una de ellas es a través de las redes sociales, como en este caso ocurre con el control que se ejerce por medio de ellas. Por eso no veo mejor ejemplificación que esta. Con esto no quiero decir que me opongo a las redes sociales, puesto que hay que tener en cuenta las múltiples facilidades que nos ofrecen en la actualidad, pero también es necesario conocer sus peligros para establecer unos límites y asegurar nuestros derechos individuales, entre ellos, nuestra privacidad.
ResponderEliminarEsta entrada me recuerda a un vídeo del que nos habló el profesor los primeros días de clase: "mi novio me controla lo normal".
ResponderEliminarEs cierto que, como bien dices, las redes sociales nos acercan a nuestros seres queridos, pero siempre hay que tener cuidado con la distancia a la que nos acercamos a alguien y, en este caso, dejamos que se nos acerque pues en función de dónde marquemos el límite estaremos haciendo un buen o mal uso de la tecnología.
Considero que las nuevas tecnologías tienen muchas cosas positivas, pero el que alguien las use como un medio de control... me parece un atentado contra la integridad de las personas y su intimidad.
Me encanta el tema de este post, muy actual y, desde luego, preocupante. Es muy común entre adolescentes (y también adultos) ser tremendamente posesivos con sus parejas, tanto por parte de los chicos como de las chicas, llegando a pensar que tiene que controlar todos los aspectos de la vida del otro. Las redes sociales son un instrumento que hacen efectivo este control de forma muy sencilla.
ResponderEliminarFrases como las que has mencionado en el post son muy comunes hoy en día y, ante un "si no me dejas ver tu Whasapp es que no me quieres" debemos saber reaccionar y no ceder solo porque no tengamos nada que esconder.
Nos creemos que vivimos en una sociedad muy avanzada y plena de libertades, pero como bien muestra este buen post seguimos viviendo en el pasado, donde nos tenemos que someter al control de una pareja insegura, por lo que es bueno tomar medidas al respecto.
ResponderEliminarNosotros en nuestro blog también tratamos asuntos de seguridad en internet:
controlenred.blogspot.com.es
El tema de las relaciones a través de las apps es un tanto peliagudo y un arma de doble filo. Es verdad que son muy cómodas, muy útiles y hacen la comunicación mucho más fácil y ágil, pero a través de ellas nos tienen controlados en todo momento y la posesión sobre la vida del otro aumenta, a veces, sin desearlo. Por ello tenemos que tener cuidado y tener muy en cuenta los límites que no deben sobrepasarse.
ResponderEliminarEs un tema muy comentado últimamente, y sin embargo parece que el mensaje de peligro no termina de calar en la sociedad, especialmente entre los jóvenes, sin duda los más afectados por el abuso de las nuevas tecnologías. Maltrato siempre ha habido, de un lado y de otro, de hecho, en todas las relaciones interpersonales, el problema del que se hace por medio de redes sociales es, como bien dices, que consigue pasar desapercibido. Por no hablar de la pérdida de habilidades sociales que crece cada día que pasamos más tiempo del necesario pegados a Whatsapp o cualquier red social...en fin, en mi opinión, un tema de debate muy interesante, Laura.
ResponderEliminarCruel realidad, pero realidad a fin y al cabo. Nos encontramos en una sociedad en la que hablar por WhatsApp o contar nuestra vida por las redes sociales en lugar de tomar un café con nuestro mejor amigo y charlar o pasear de la mano con nuestra pareja es más importante.
ResponderEliminarEse afán de control por parte de nuestros "seres queridos" es dañino si utilizamos el pretexto de las redes sociales.
Sin duda, gran tema para comenzar un blog.
Enhorabuena Laura.
Un tema polémico y actual en el que todas las personas participan de una u otra manera. Unas, simplemente por satisfacer su curiosidad, por conocer más de sus amigos y conocidos; otras, por el afán de controlar una vida que no es la suya y sobre la que no tienen ningún poder. Estos últimos, tienen una obsesión enfermiza por conocer al minuto las actuaciones de otra persona y, si esta está al tanto, coartar su libertad. Esto último tiene un nombre y atenta contra la voluntad, la autonomía, la espontaneidad, en definitiva, contra la esencia misma del ser humano.
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